Fuimos creadas para amar. La mujer fue creada para ser compañía del hombre que Dios creó. Lo sintió tan solo y sin rumbo en el paraíso que creó una compañía idónea. ¿Eso qué significa? Que un hombre puede tenerlo absolutamente todo, pero si no tiene quien lo ame, lo acompañe y lo respalde, no tiene NADA . No hay futuro prometedor en el. Fuimos creadas con un amor infinito y con la promesa de ser cuidadas y amadas, pero una sola condición: SER SABIAS . Sabias para guiar a nuestros esposos y a nuestra familia. Tenemos la responsabilidad enorme de guardar nuestro corazón y la de conocer el de nuestro esposo e hijos: ¿Qué quieren? ¿Qué sueñan? ¿Qué les gusta? ¿Hacia dónde van? Saber esto nos lleva a abrazarlos con más esperanza y con la fe puesta en el futuro de nuestro hogar. Cada mañana al levantarnos agradezcamos por tener la posibilidad de crear familia, ese lugar seguro y acogedor al que tu esposo e hijos quieran regresar. Tenemos la labor más linda en la sociedad: ser luz, tener una...
No queremos pagar el precio que requieren los resultados que anhelamos. Y estoy hablando de los resultados que quieres como mujer y esposa. Enfócate, mira hacia adelante y ni se te ocurra mirar atrás una vez que lo decidas. ¿Cómo lo haces? Es necesario si o si podarte, quitarte ramitas, soltar algunos frutos, sobre pasar tormentas, lo que significa cambiar de entorno, dejar de frecuentar lugares, alejarte de algunos familiares y amigos que no comparten tu visión. Seguramente vas a sangrar, te vas a sentir lastimada, se van a alejar de ti, te van a criticar, vas a sentir que no puedes más, te darás cuenta que es muy complicado poner límites y decir que no a personas y oportunidades. Pero valdrá totalmente la pena. ¿por qué valdrá la pena? Porque no vas a traicionarte. Si no te traicionas a ti misma tienes tu mundo en las manos. Vas a tener el poder, pero el poder sobre ti, sobre quién eres y sobre lo que piensas, y si tienes ese poder, también lo tendrás sobre tu cuerpo...