Encontrar el propósito requiere primero el silencio de tu alma. Abrirte al llamado y callar todo alrededor. Necesitas conversaciones profundas contigo misma, hacerte las preguntas correctas y la conexión con Dios es indispensable. Orar, pedir dirección, leer Su palabra y entender la magnitud de Su grandeza hacia ti. Eres una creación preciosa. El ruido externo puede distraerte extremadamente y no te permite profundizar en tu historia, en esos pequeños detalles por los que fuiste llamada. Las crisis son esas circunstancias que revelan un llamado único e irrepetible, por lo tanto, tu legado no podría transferirse jamás. Eres única y debes creerlo, pero también debes tener la humildad para abrir tu corazón con toda la sinceridad, con todo el amor y sin apego. Deja que la vida fluya, no fuerces absolutamente nada. Los resultados llegan cuando estás preparada, pero si anhelas con la mente y no con el corazón, la espera se hace amarga e intransitable. El propósito solo tiene una v...
Viajar te abre los ojos al mundo real. La mayor parte de nuestra vida vivimos en una burbuja ó en la queja. Estamos encerrados en un mundo donde todo es perfecto, creemos que no hay nada más para hacer y mucho menos para aprender. Sentimos que tenemos todas las respuestas, pero al momento de viajar descubres tu verdadera identidad: ¿Quién eres cuando el avión se atrasa, cuando debes aguantar las ganas de comer, cuando tienes que dormir en el piso, cuando eres el invitado y debes pedir permiso en casa ajena? En esos pequeños detalles reconocemos nuestra esencia. También viajar puede estar hacia el otro extremo: cuando vives el día a día quejándote por el clima, el trabajo, tus clientes, tu familia; y llegas al otro lado del mundo y te das cuenta que lo que tienes es una bendición que has estado dando por hecho. Tener salud, bienestar, una hermosa familia, quien te ame, la posibilidad de levantarte a trabajar, de hacer lo que te apasiona, tener comodidades, vivir en un ambiente de r...