Viajar te abre los ojos al mundo real.
La mayor parte de nuestra vida vivimos en una burbuja ó en la queja.
Estamos encerrados en un mundo donde todo es perfecto, creemos que no hay nada más para hacer y mucho menos para aprender. Sentimos que tenemos todas las respuestas, pero al momento de viajar descubres tu verdadera identidad: ¿Quién eres cuando el avión se atrasa, cuando debes aguantar las ganas de comer, cuando tienes que dormir en el piso, cuando eres el invitado y debes pedir permiso en casa ajena? En esos pequeños detalles reconocemos nuestra esencia.
También viajar puede estar hacia el otro extremo: cuando vives el día a día quejándote por el clima, el trabajo, tus clientes, tu familia; y llegas al otro lado del mundo y te das cuenta que lo que tienes es una bendición que has estado dando por hecho. Tener salud, bienestar, una hermosa familia, quien te ame, la posibilidad de levantarte a trabajar, de hacer lo que te apasiona, tener comodidades, vivir en un ambiente de respeto.
La vida es un conjunto de historias, las que te cuentas cada día. No menos importante, la vida es de colores, depende de las gafas que uses para verla. ¿Qué gafas estás usando hoy? ¿Qué historias te contaste al abrir los ojos? ¿Qué mundo estás viendo cada día?
Busca la oportunidad de viajar y de conocer culturas nuevas, familias que te acogen y te enseñan maneras de vivir, no solo para aprender, sino para desaprender, quizá para no cometer los mismos errores. Esos encuentros pueden hacerte encontrar con espejos para reflexionar y descubrir que mereces mejorar, no solo por ti, porque mejorar es también un regalo para quienes te rodean. Tu crecimiento es un privilegio porque te impulsa e impulsa a los demás.
Viajar es otra forma de aprender, agradecer y fortalecerte. Cuando vas por el mundo aprendes de otros estilos de vida, de sus trabajos, ves el esfuerzo que hay en cada uno de sus corazones por también querer hacer las cosas bien, crecer y ser mejores. Cuando te das la oportunidad de abrir los ojos y ver en lo más profundo de las almas de cada ser humano, descubres nuevas maneras de hacer, agradeces por quién eres, por lo que has logrado y por aquello que tienes en casa esperando por ti. Cuando viajas te desprendes del ego, te das cuenta que somos un pequeño granito de arena en el mundo, que puede aportar pero con humildad y amor. Cuando vas al otro lado del mundo, descubres que hay un millón de posibilidades para construir y que mereces abundancia infinita.
Viajar es una de las experiencias más maravillosas y satisfactorias, llegar recargada de energía positiva, de ideas y de mil maneras más de aportar valor al mundo.
Viajar sin duda alguna, es una universidad de vida.
Gracias
Gracias
Gracias
Por la oportunidad de viajar alrededor de este maravilloso planeta.
Con amor,
AlexaGS
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